Osteopatía Bioenergética Celular

Osteopatía Bioenergética Celular
Osteopatía Bioenergética Celular

HISTORIA DE LA OSTEOPATIA

El Dr. Andrew Taylor Still, médico norteamericano, desarrolla la Osteopatía; al ser médico del ejército durante la guerra civil, tuvo experiencias terribles que sacudieron profundamente su confianza en la medicina de su tiempo.

Fue testigo de la devastación que producían las heridas infectadas, de las complicaciones post-operatorias, de la inutilidad de la mayoría de los medicamentos y las epidemias que surgieron al terminar la guerra. Por tales motivos comenzó alejarse de las prácticas médicas de su tiempo, prestando atención a lo que es la buena salud y no a la enfermedad. Estaba convencido que dios había puesto en la naturaleza del hombre los medios para curarse a sí mismo. Se interesó en frenología, mesmerismo, espiritualismo y curación magnética, a la que dedico algún tiempo y empezó a introducir a su tratamiento procedimientos de ajuste de huesos. Comenzó a desarrollar su teoría que se basaba en principios evolutivos e investigación del sistema nervioso.

Still decía que la enfermedad podía ser el resultado de tensiones, conmociones, y otros traumas que podían alterar la circulación sanguínea y la actividad del S.N., que todo problema local se debía tratar en el contexto del todo ser y que para lograr una curación se debía encontrar el origen.

Así pues, observó la estrecha relación entre todos los elementos de nuestro cuerpo del más sutil al más denso y que la disfunción de alguno de estos elementos podía tener repercusiones a nivel de nuestra salud global. Taylor Still observo la estrecha relación entre el aparato musculo esquelético, el buen funcionamiento de los órganos y su repercusión en el mantenimiento de la salud.

¿QUE ES LA OSTEOPATIA BIOENERGETICA CELULAR?

  • La Osteopatía es una medicina manual global
  • Es otra manera de “ver” el cuerpo y de tratarlo.

El movimiento es vida.

Cada célula de nuestro cuerpo se mueve y “respira”. Por consiguiente, cada elemento de nuestro cuerpo también se mueve y “respira” ya que está formado por una gran cantidad de células.

Así podemos entender que todos y cada uno de nuestros órganos, para su funcionamiento tiene que “respirar” y para un funcionamiento óptimo tiene que “vibrar”.
Cada uno de los elementos que forman nuestro cuerpo tiene un movimiento específico: las vísceras, los huesos, el cerebro, las glándulas, los vasos sanguíneos, los músculos que se transmiten globalmente a través de unas membranas llamadas fascias que los envuelven y los conectan todos entre sí. Cada elemento de nuestro cuerpo debe realizar su propia misión, pero es muy importante que cada uno viva en armonía con sus vecinos próximos y lejanos.
Cuando todo va bien nuestra fuerza de vida se propaga en cascada desde el centro de nuestro cerebro, desciende por la médula espinal (que se encuentra en el interior de la columna) y se distribuye como una ola por todo el cuerpo.

En Osteopatía esta ola se llama movimiento respiratorio primario y nos indica la manera que tienen todos los elementos de nuestro cuerpo de “respirar” juntos. Se llama primario porque este movimiento ya existe antes de nacer.

Esta “respiración” es muy fina, delicada y sutil, llega hasta el más pequeño rincón de nuestro cuerpo haciéndolo vibrar.

No tiene nada que ver con la respiración pulmonar.

La Osteopatía Bioenergética Celular, creada a partir de la experiencia práctica e investigaciones de la osteópata española Montserrat Gascón, se distingue de otras escuelas de Osteopatía, principalmente, por reconocer el papel protagónico de los mecanismos de protección del corazón en la salud global de nuestro cuerpo y priorizar su liberación.

EL PERICARDIO, GUARDIÁN DEL CORAZÓN

El Pericardio es un saco fibro-seroso muy resistente que envuelve y protege al corazón. Posee cierta elasticidad para desplazarse y deformarse para amortiguar cualquier impacto externo que pueda amenazar al corazón. El Pericardio es el enlace entre el alma y el cuerpo; frente a cualquier amenaza externa o interna es el Pericardio quien reacciona permitiendo que el corazón siga bombeando, lo cual es vital para nosotros.

Por sus múltiples inserciones anatómicas y neurofisiológicas, cualquier reacción del Pericardio afecta extensivamente a todo nuestro organismo. El pericardio está íntimamente ligado al diafragma, las pleuras, la tráquea, el esófago, la entrada del estómago, las principales vías arteriales y venosas, el centro frénico (responsable de la respiración), el ganglio estrellado (clave en el funcionamiento del sistema nervioso autónomo), la base del cráneo, las membranas intracraneales, el Tiroides, el Timo; posee además numerosos ligamentos que lo unen directamente a la columna vertebral desde el sacro hasta la base del cráneo.

POR NO ESCUCHAR NUESTRO CORAZÓN…
Las consecuencias de la retracción del Pericardio pueden llegar a ser muy importantes. Cuando enfrentamos algún problema el Pericardio nos avisa de mil maneras y si no estamos atentos a las señales o no podemos lidiar con la situación, el Pericardio sigue retrayéndose a riesgo de perder su elasticidad, con lo cual nuestro cuerpo queda en permanente estado de alerta, pudiendo finalmente verse afectado por múltiples “síndromes” o “enfermedades funcionales”.
Un Pericardio en disfunción puede provocar, entre otros, los siguientes trastornos:
Cardiovasculares: Arritmias, taquicardias, extrasístoles, tensión arterial descompensada, hipertensión, soplos en el corazón, edema de brazos, parestesias (hormigueos en manos y brazos).

Respiratorios: Disnea, suspiros, dificultad al inspirar, punzadas en el costado en la inspiración, tos seca irritativa, asma.

Digestivos: Disfagia, pseudo hernia hiatal, reflujos ácidos, gastritis, esofagitis, sensación de bola en la garganta.

Músculo-esqueléticos: Dolor esternal, dolor precordial con irradiación hacia el brazo, dolores intercostales, cervicalgias, dorsalgias.

Posturales: Escoliosis, cifo-lordosis, falsa pierna corta.
Hormonales: Hipertiroidismo, hipotiroidismo, trastornos del crecimiento, trastornos sexuales, etc.

Neurológicos: Vértigos, neuralgia facial, convulsiones de tipo epiléptico, otras enfermedades degenerativas del sistema nervioso.

Craneales: Migrañas, migrañas oftálmicas, cefaleas, mala oclusión.

De comportamiento: Tristeza, depresión, angustia, pesimismo, ansiedad, ganas de morirse, agresividad, ataques de pánico, sensación de cabeza espesa o turbia.

De sueño: Sueño ligero o alterado, insomnio, pesadillas.

Problemas inmunitarios, linfáticos, visuales, auditivos, hematológicos, etc.

Nuestro cuerpo está maravillosamente preparado para enfrentar todo tipo de agresiones pero cuando nuestro corazón se ve amenazado todo nuestro sistema se ve afectado y nuestra capacidad de defendernos se ve disminuida. Si por Miedo pasamos la mayoría de nuestro tiempo, de nuestros años, de nuestra vida, en estado de alerta, las consecuencias pueden ser fatales.

Las manos de los osteópatas palpan, “ven” y sienten el cuerpo globalmente, siguiendo esta “ola” a través de las fascias, para encontrar zonas que no “respiran” bien, debido a tensiones torsiones, compresiones, cicatrices, adherencias… provocadas por traumatismos, infecciones, operaciones, pero también por estrés, sustos, angustias, penas y otras emociones que quedan impresas en nuestras membranas.

Nuestras membranas guardan la memoria de los acontecimientos de nuestra vida.
Una vez localizada la “lesión”, que es la zona en restricción de movilidad o en disfunción osteopatica, la libera con sus manos para permitir que recupere su buen funcionamiento local y globalmente, para evitar de esta manera repercusiones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *